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Cada tratamiento para el cáncer puede provocar efectos secundarios o cambios en su cuerpo y en cómo se siente. Por muchos motivos, las personas no experimentan los mismos efectos secundarios, incluso cuando reciben el mismo tratamiento para el mismo tipo de cáncer. Esto puede hacer que sea difícil predecir cómo se sentirá usted durante el tratamiento.

Cuando se prepara para iniciar el tratamiento para el cáncer, es normal sentir temor a los efectos secundarios relacionados con el tratamiento.

Aquí encontrará los efectos secundarios comunes del tratamiento para el cáncer de mama, y algunas maneras de enfrentarse a ellos:

  • Las náuseas y los vómitos. Estos síntomas pueden ser causados por la quimioterapia. Su equipo de atención médica puede recetar medicamentos para ayudar a controlar estos efectos secundarios. Su equipo también puede recomendarle trabajar con un dietista, que puede proporcionar consejos sobre cómo comer y cómo mantenerse hidratado durante la quimioterapia.
  • La fatiga. La fatiga es una sensación de cansancio extremo. Su médico puede tratar la fatiga con medicamentos recetados. El ejercicio también puede ayudarle a lidiar con la fatiga.
  • El quimiocerebro. Los pacientes a veces se refieren a los problemas asociados con la memoria, la atención y la concentración como el “quimiocerebro”. Hable con su médico si nota cualquier síntoma del quimiocerebro, él o ella puede recomendarle tratamientos. Encontrará consejos para lo que puede hacer por cuenta propia para hacerle frente al quimiocerebro en la hoja informativa de CancerCare, “Cómo combatir el quimiocerebro: Consejos para conservar la memoria.”
  • El linfedema. El linfedema es una inflamación dolorosa, generalmente en un brazo o una pierna, que ocurre cuando el líquido linfático del cuerpo no circula correctamente y se acumula en los tejidos blandos. Su médico le puede dar consejos para prevenir y reducir la hinchazón. Algunos tratamientos para el linfedema incluyen el uso de una manga de compresión especialmente equipada que ayuda a drenar el líquido.
  • La pérdida ósea. Algunas terapias hormonales y quimioterapias pueden causar pérdida ósea, aumentando así el riesgo de fracturas óseas. Hable con su médico acerca de medicamentos recetados y de venta libre que pueden ayudar a optimizar su salud ósea y ejercicios que fortalecen sus músculos.
  • La neuropatía periférica. La neuropatía periférica, o una sensación de hormigueo en las manos y los pies, puede ser el efecto secundario de ciertos tratamientos contra el cáncer. Este efecto secundario también puede ser doloroso. Hable con su médico si cree que debe ser remitido a un neurólogo, especialista en neuropatía periférica y manejo del dolor. Hay una serie de medicamentos para aliviar la neuropatía.
  • El riesgo de infección. Su riesgo de infección puede aumentar con algunos tratamientos de quimioterapia. Ser más dinámico con su equipo de atención médica en el desarrollo de un plan de control de infección es muy importante en la reducción de su riesgo de infección durante los tratamientos contra el cáncer. Su médico puede recetarle medicamentos para reducir el riesgo de infección y mejorar su calidad de vida durante la quimioterapia.
  • El dolor. Hay muchos medicamentos para el dolor. Controlar el dolor puede exigir diferentes enfoques, por lo que es importante ser tan detallado como sea posible al describir el dolor a su médico.

Cómo hablar con su equipo de atención médica sobre los efectos secundarios

Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios antes de comenzar el tratamiento. Pregúntele lo siguiente:

  • ¿Qué efectos secundarios son los más probables?
  • ¿Cuándo es probable que se produzcan?
  • ¿Qué podemos hacer para evitarlos o aliviarlos?

Asegúrese de contarle a su equipo de atención médica sobre cualquier efecto secundario que se produzca durante el tratamiento y también después de este. Cuénteles incluso si no le parece que los efectos secundarios sean graves. Este análisis debería incluir los efectos físicos, emocionales y sociales del cáncer.

Además, pregunte cuánta atención puede llegar a necesitar en su hogar y en sus tareas cotidianas durante el tratamiento y después de este. Esto puede ayudar a preparar un plan para su cuidado.