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Al llegar a determinada edad, las personas comienzan a tener dolores, molestias y desarrollar enfermedades.

Es por eso que es fundamental cuidar de la salud del adulto mayor y para lograrlo es importante que realice actividad física y evite el sedentarismo.

La actividad física o básicamente cualquier movimiento corporal es beneficioso para la salud del adulto mayor. Incluso el hecho de llevar una vida pasiva es un importante factor de riesgo asociado a una mala salud y a una capacidad funcional reducida.

Beneficios de la actividad física

La actividad física ayuda a reducir el riesgo de hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes, cáncer de mama y colón, cardiopatía coronaria y hasta caídas.

A su vez, mejora la salud ósea y funcional. Ayuda a controlar el peso y mantener un equilibrio de calorías. Al mismo tiempo aumenta la fuerza y masa muscular, mejora el rendimiento físico y brinda beneficios sobre el metabolismo además de retrasar el deterioro cognitivo.

La actividad física en los adultos

Para los adultos mayores (de 65 años para adelante) es recomendable que la actividad física sea una actividad recreativa o de ocio Las mismas puede realizarse mediante desplazamientos (paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales, tareas domésticas, juegos o ejercicios programados.

De acuerdo a los expertos, lo mejor es que los adultos de 65 años en adelante dediquen 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas o aeróbicas. Y se recomienda que se practiquen en sesiones de 10 minutos como mínimo.

En el caso de los adultos que tienen movilidad reducida se recomienda realizar actividad al menos 3 días a la semana para mejorar la inestabilidad e impedir caídas.

Mientras que aquellos adultos que no pueden realizar actividades físicas porque su estado no lo permite, se recomienda realizar ejercicios con los brazos y los pies dentro de las posibilidades.

El tipo de actividad física más corriente y conveniente para los adultos mayores son las caminatas que pueden realizarse todo el año y con un ritmo y duración de fácil control.

La actividad física permite crear un hábito positivo que ayuda al adulto mayor a mejorar el autoestima y sentirse con más energía.

Tanto de forma individual como en grupo, la actividad física mejora el ánimo y puede favorecer el contacto con los demás.

Siempre que la salud lo permita se puede fomentar que el adulto mayor realice actividades que haya realizado en su juventud.

Fomentar y generar el hábito del ejercicio en el adulto mayor es fundamental para su salud tanto física como mental e incluso puede convertirse en una tarea para disfrutar en familia y acercarse más o para tener un tiempo de ocio con sus amigos. La actividad física en el adulto mayor también ayuda a combatir la ansiedad, prevenir y reducir el estrés, evitar la depresión y mejorar la motivación y el autocontrol. También ayuda a aumentar la confianza en uno mismo y brinda satisfacción y un bienestar general.

Incorporar el hábito del ejercicio en el adulto mayor es sumamente importante, el único cuidado que se debe tener en cuenta son las limitaciones para evitar malas experiencias.